Después del ataque del lobo los meses pasaron tranquilos, todos los niños comían y el director se había olvidado de nosotros. Por mucho que Tomy y yo íbamos al pozo no había ya nada extraordinario. Muchas veces pensábamos que si ya habían terminado con su cometido pues las desapariciones cesaron, pero después de la conversación que habíamos oído tras la cafetería lo descartamos. Todo era tranquilo hasta aquel día, veinticuatro de diciembre. Todo era tan aburrido, nada tenía ningún interés. Lo único especial era que de vez en cuando nos castigaban por salir tarde. Recuerdo que esa mañana todo estaba alborotado y Tomy había desaparecido…
Todos los niños corrían por los pasillos, estábamos en vacaciones y los niños estaban muy alterados, deseando que fuese de noche para tener sus regalos, yo no le veía nada especial a esa fecha. La Navidad es una época en la que todo el mundo gasta dinero en regalos que a los dos meses se dejan de utilizar, o que no le gustan a nadie. Todos son materialistas y se creen agraciados por tener a alguien que se moleste en gastar dinero en ellos, es absurdo. Es una época llena de falsedad. Iba vagabundeando por los pasillos, esquivando a los niños alborotados, buscando una zona de tranquilidad pero hasta la biblioteca estaba abarrotada de niños gritones, no se podía estar tranquilo en aquel orfanato endemoniado, era peor que un ataque de pulgas. Cuando me iba a dar por vencido me acordé de al zona de las plantas que me había enseñado Tomy y me dirigí hacia allí, era el único lugar escondido en la torre mas lejana, no creo que ningún niño fuese por allí. Cuando llegue algo me choco, había un joven tirado en el suelo, estaba llorando. Me acerqué rápidamente a él, estaba temblando y completamente pálido.
-¿Qué te pasa?-Le pregunté muy extrañado.
Que yo supiese aquí todos los niños excepto Tomy y yo eran como marionetas sin sentimientos, nunca había visto a ninguno llorar, esto me había chocado mucho ¿Y si habíamos pasado por alto a algún niño que no fuese una marioneta? ¿Y si había estado escondido? Era extraño pero era posible, tenía que ayudar a este joven e ir corriendo a hablar con Tomy pero no le había visto en toda la mañana, era algo muy extraño. El niño me miro temblando, sus ojos eran de un azul muy cristalino, parecía muy asustado.
-Él…-Susurró.
-¿Él?
El muchacho apuntó a un punto de la pared, me giré y miré. Mi estomago se revolvió al instante y no pude evitar soltar un grito de terror, era horrible. Un niño, colgado de una cuerda se hallaba muerto y con rajas por los brazos, en el suelo un cuchillo ensangrentado, era repugnante. Me llevé las manos a la cara, parando las arcadas y las lagrimas cayeron por mis ojos. ¿Qué había sucedido? Una idea aterradora paso por mi cabeza. Habían sido ellos, estaba casi seguro, tenía que avisar a Tomy, pero no sabía donde estaba. Volví a agacharme junto al joven y le ayudé a levantarse, tenía que sacarle de allí.
-Él…-Volvió a repetir.
-Tranquilo vale, ahora avisamos a la policía.
Salimos de aquel lugar, que ahora mismo, no me gustaba nada y nos dirigimos al despacho del director, ser que yo odiaba. Llamé a la puerta y nos abrió, se quedó mirando a aquel joven, asustado, parecía molestarle que alguien llorase, sabía que ya no éramos solo dos, otro hechizo se había roto.
-¿Qué ha pasado?-Dijo mirándome, en un tono borde.
-Un niño… se ha… se ha suicidado…-Dije pareciendo asustado, pero estaba más bien repugnado por aquel ser al que llamábamos ‘’director’’
Él salió corriendo y aviso a la policía, al cabo de unos minutos todo el mundo rodeaba la zona de las plantas. Yo aproveché el momento de alboroto para sacar al niño a fuera, nos sentamos en las escaleras de la entrada y le miré a sus ojos aun asustados, buscando respuestas. Justo cuando iba a preguntarle algo apareció Tomy, venía de la calle y se quedo mirando al muchacho. Parecía extrañado, los ojos del joven aun estaban húmedos. Le conté todo lo sucedido y se sentó con nosotros. Nos mantuvimos en silencio hasta que el niño habló.
-Sus ojos…
Tomy y yo le miramos, acababa de decir lo que sospechábamos, estaba hechizado.
-¿Sus ojos?-Pregunté rápidamente.
-Eran rojos… de pronto se volvieron rojos y cogió un cuchillo… me amenazó… yo solo me defendí y luego… él… él… se cortó… y se colgó de esa cuerda… yo estaba muy asustado, intenté bajarle… pero me asestó patadas
Se llevó las manos a los ojos y se puso a llorar desconsoladamente. Tomy y yo nos miramos, teníamos que ayudarle, cuantos mas fuésemos mejor, a demás, esto indicaba que no habían terminado su cometido, solo intentaban despistarnos, como habían dicho aquella tarde. Pasé mis brazos por los hombros del muchacho y acaricié su pelo, me daba la sensación de que lo habían hechizado para matarle a él, no para que el niño se suicidase. Seguramente el director había notado el falló del hechizo en el y había deseado matarlo. Entre Tomy y yo nos llevamos al joven al lago, uno de los lugares mas pacíficos que yo había visitado solo una vez en esos meses de calma. Allí todo el agua estaba revuelta y casi no se veía nada por una extraña niebla. Según me habían contado tiempo atrás, si tocabas el agua desaparecías así que nos sentamos en la orilla y apoyamos al joven en un árbol, dejándole respirar. Tomy y yo nos alejamos un poco para poder charlar, estábamos alucinando.
-No han terminado, volverán a haber desapariciones
-Lo sé. ¿Qué vamos a hacer?
-¿Por qué no le contamos todo al joven? Encontrara una explicación y creo que se sentirá mejor.
Tomy asintió y nos sentamos junto al muchacho, estaba temblando. Le dejé mi chaqueta y le contamos cada detalle de todo lo que habíamos vivido y visto, sinceramente no había visto a este muchacho nunca. Admitió no saber nada de las desapariciones, dijo no recordar nada, que lo ultimo que sabía de su vida es que dejo de comer, beber y dormir. Tomy y yo lo comprendimos al instante, el había sido secuestrado y entonces me acordé de él. Fue el que desapareció el día en el que hui al pozo y conocí a Tomy ¿Cómo habría escapado? El pobre muchacho ni si quiera se acordaba de su nombre pero teníamos que ponerle uno.
-¿Cómo quieres que te llamemos?-Pregunté-Yo soy Nazan y el es Tomy.
-No lo se… se que empezaba por efe…
-¡Se acabó! Te llamaremos Félix, siempre deseé tener un perro llamado así, sin ofender.
Miré atentamente a Tomy, el comentario que acababa de hacer era realmente absurdo, pero el nombre molaba así que así se llamaba él. Félix. Nuestro nuevo amigo. Félix había creído cada palabra que le habíamos contado y comprendimos que confiaba en nosotros. Al cabo de un rato nos fuimos del lago, teníamos que descubrir si iba a haber mas desapariciones. Cuando llegamos al orfanato era la hora de cenar y en el comedor había una mesa enorme con todo tipo de platos. Cada uno cogía lo que quería y se iba a su sitio a cenar. Nos sentamos con Santi y Luna que no dejaban de comer, cada día parecían más marionetas, es como si se hubiesen olvidado de todo lo que habíamos vivido, cuando les preguntabas por ello solo contestaban ‘’¿Qué?’’ Era absurdo. Me puse a observar toda la sala y vi como un niño completamente pálido que hablaba solo se levantaba en dirección a la puerta.
-¡Tomy-Grité
Solté el vaso de golpe y este se rompió. Todos nos miraron. Tomy y yo salimos corriendo siguiendo al muchacho, Félix nos imitó. Como la última vez llegamos tarde, el niño era muy rápido y llegó antes que nosotros al pozo pero para nuestra sorpresa no estaba el encapuchado. El niño se giró y comenzó a reírse, sus ojos era rojos, como siempre. Esta vez, sin saber por que, tenía mas miedo que nunca, es como si supiese que alguien iba a morir. En unos segundos Luna y Santi aparecieron detrás de nosotros y el encapuchado apareció.
-Bravo, me habéis traído a mi próxima presa sin necesidad del hechizo ya que en ella no funciona.
¿En ella? Entonces me di cuenta. Todo era una trampa para que le trajésemos a Luna. Unas dagas aparecieron en mis manos y me atrasé hasta donde estaba ella para protegerla.
-¡Déjala en paz! ¡Ella no te ha hecho nada!
-¡Apártate entrometido! Esto no tiene que ver contigo.
Me puse a pensar, la verdad es que casi no conocía a ningún niño de aquí ¿Por qué les protegía entonces? Creo que era por miedo y pena de que a mi me pasase eso. Pensando, me di cuenta de que Luna era como una hermana pequeña para mi, por muy distante que fuese. No me podía permitir perder a la única persona del mundo que se parecía en algo a mi madre. No lo iba a permitir. Agarré con fuerza mis armas y me puse en posición defensiva.
-Vosotros lo habéis querido.
A Tomy le apareció su lanza y se acercó a mi, esperando a que el encapuchado atacase, pero eso no sucedió. De la nada aparecieron un montón de jóvenes, de ojos rojos, que nos rodearon. Al cabo de unos pocos segundos se lanzaron sobre nosotros. Entre Tomy y yo conseguimos mantenerlos a raya pero algo sucedió. De pronto unos cuantos se lanzaron contra Félix, que se hallaba inofensivo al otro lado del pozo.
-¡Cuidado!-Grité
Félix de pronto dio una palmada y entre sus manos algo empezó a brillar con fuerza, de pronto una espada apareció entre sus manos, una espada que desprendía electricidad. La agitó y una serpiente eléctrica enorme rodeó a los niños que le atacaban y los lanzo volando por encima de las casas. Tomy y yo nos quedamos alucinando. Su espada desapareció y cayó al suelo, inconsciente.
-¡Félix!-Gritó Tomy con un amago de ir a por él pero le detuve, había que defender a Luna. Por mucho que luchásemos los enemigos no se cansaban, todos utilizaban espadas y en mas de una ocasión consiguieron herirnos, este era el fin. Caí al suelo tras un golpe y note como algo se clavaba en mi pierna. Me aguanté los gritos y me giré, efectivamente, uno de esos niños estaba clavando su espada en mi pierna. Le di una patada y saque el arma de la herida, sin chillar por mucho que doliese.
-¡Nazan!-Gritó Luna.
De pronto vi algo que no me esperaba. Lagrimas. Por sus ojos corrían lagrimas ¿Cómo? ¿Era eso posible? Y entonces comprendí. El hechizo se rompía cuando algo provocaba que su corazón volviese a latir. ¿Pero por que lloraba? Solo era una herida. Me levanté con mucho esfuerzo y vi como los niños se alejaron. De pronto escuché un rugido a mi espalda y vi la cara de miedo que pusieron Luna y Santi. Me giré y vi como un minotauro corría hacia mí. Lo siguiente paso como si fuesen siglos. Noté como me empujaban, era Tomy. Se puso en mi lugar y aquella criatura lo lanzo volando con fuerza contra una casa. Callo inerte, no se movía, no respiraba, o eso parecía.
-¡¡Tomy!!-Intenté correr hacia él pero cai de rodillas, no me podía mover.
De pronto sentí como alguien me cogía del pelo, me levantó. Era el encapuchado, se reía con fuerza. Me lanzó junto a Tomy y se dirigió hacia Luna. El golpe fue muy duro, aun que no tanto como el que había recibido mi compañero. ¿Compañero? No, esa no era la palabra adecuada. Tomy no era mi compañero, él era mi amigo. Me levanté como pude y escupí la sangre que brotaba por mis labios, estaba cansado, no aguantaría mas. Agarró a Luna, ella gritó fuerte y yo corrí hacia ambos.
-¡¡Déjala!!-Grité
No era justo, nada era justo. Él hacia el mal, nosotros solo intentabas proteger a la gente y habíamos perdido ¿Por qué? No nos merecíamos esto. Yo no iba a permitir que esto quedase así. El gris cielo soltó sus lagrimas. Era la primera vez que veía llover, normalmente nevaba, era extraño. De pronto sentí como si me curase, aun que mis heridas seguían ahí. Noté como si unas fuerzas sobrehumanas se apoderasen de mí. Me planté delante de aquel monstruoso ser y le miré a los ojos.
-Suéltala.
-¿Por qué me lo digas tu? No me hagas reír. Ahora sabrás lo que es sufrir, pequeño.
Clavó el filo de su espada, con suavidad, sobre el cuello de Luna, haciéndolo sangrar, haciéndola daño pero sin matarla. La rabia me inundo, cerrándole el paso a las fuerzas sobrehumanas y tuve ganas de matarlo, sin piedad, por la espalda si hacia falta. Una de mis dagas apareció en mi mano y me preparé. Él volvió a apretar y otro chorro de sangre salió de aquel dulce e inocente cuello. Miré sus ojos. Las lagrimas corrieron por aquellos dulces ojos que tanto me recordaban a mi madre y me acordé de ella en aquella mejilla. Sus lagrimas y las mías danzaron por nuestras mejillas a unísono, volviendo rojas puras las venas de nuestros ojos, dejando ver la tristeza de nuestras almas, exprimiendo al máximo el sufrimiento guardado de ambos corazones, no aguantaba ver esto más. Él se rió con fuerza, sabiendo que ya era suficiente y desaparecieron el y los niños. Caí al suelo de rodillas, llorando, gritando, esto se había pasado de injusto. Ahora mi corazón no sentía tristeza, mi corazón tenía sed de venganza. Me arrastré como pude hasta el cuerpo de Tomy, Santi nos miraba boquiabierto, sin comprender. Agarré el cuerpo inerte de mi amigo y lo gire, dejándome ver su cara ensangrentada. El golpe había sido duro y su boca dejaba resbalar mezclada con agua la sangre de su corazón, que minutos antes corría por sus venas. Por fuera no había mas que rasguños pero por dentro su cuerpo había sido herido y él estaba al borde de la muerte. Apenas se oía el murmullo de su garganta al hacer gárgaras de sangre intentando pronunciar palabras. Acerque mis dedos a su boca, indicándole que se callase, note como sus ojos desprendían agrias lagrimas de una vida casi acabada y sentí rabia. ¿Por qué se había puesto en mi lugar? ¿Por qué no me había dejado ese destino a mí? Seguro que lo había hecho por hacerse el valiente y ahora lo pagaba con su vida. Sentí remordimientos por el modo tan agresivo en el que él había llegado a mi vida. Sentí dolor al recordar las peleas y recordé con felicidad sus palabras recordándome que era humano.
-Nazan…-Escupió sangre,
-Cállate bocazas-Dije en un tono dulce-No es momento de que escupas la poca sangre que te queda, cabezota.
Su cuerpo se convulsionó en una dulce risa. Me levanté a duras penas y me eché su cuerpo a la espalda, casi caí al suelo. Miré a Santi y el comprendió. Corrió al otro lado del pozo y ayudó a levantarse a Félix, que estaba inconsciente. Nos dirigimos al orfanato y tardamos cuatro horas en llegar hasta la zona central, donde todo el mundo nos observó, con lastima, esas miradas que yo tanto odiaba. Teníamos que pedir ayuda al director pero estaba seguro de que no seríamos bien recibidos así que me dejé caer en el suelo, esperando ayuda, pero no sucedió. Todos se alejaron, se metieron en sus casas. Me levanté y mire a todas partes, un montón de criaturas no muy amistosas se acercaban por las calles que venían del pozo, ellos querían terminar lo que habían empezado. Me quedé quieto, con los brazos caídos y los ojos cerrados, cansados de mirar, de observar, de analizar cada detalle y cada color de aquellos parajes a los que un día me trajeron, tras la muerte de mis padres. Hoy no solo me habían vuelto a arrebatar lo que mas quería, a Luna y a Tomy, también me habían arrebatado mis ganas de vivir, de sentir, respirar, oír, mirar, mis ganas de decir lo que pienso. Hace meses en mi cumpleaños me arrebataron un trozo de mi corazón, hoy me lo habían robado entero. Ya no me quedaba nada, ni esperanza por salvar al resto de gente ni ganas de vivir. Quería morir y esperaba ansioso que algo atravesase mi pecho, impidiendo que mi cuerpo bombease sangre, colapsando mis sentidos, mi cerebro, matando toda célula de mi interior. Me giré en dirección al cuerpo de Tomy, aun con los ojos cerrados y sentí un fuerte golpe en mi nuca, ya no se que sucedió, no se si estaba muerto o inconsciente, solo se que no recuerdo nada, ni los susurros que juré oír salir de la voz de Santi, ni las palabras que creí sentir entrar por mis oídos de Tomy ni la mirada que me llenaba de luz de Luna. Solo una voz rondó mi cabeza, una voz que me hizo saber que me hallaba dormido sobre un blando y frio colchón:
-Pobrecillo-Una dulce voz, transparente pero… ¿Cómo puede ser transparente una voz? A… ya se, la voz estaba, pero salía de mi cabeza, no había nadie que las pronunciase.
-Debe vivir-Una voz diferente
Entonces escuché un cantico, algo que me hizo soltar lagrimas:
-El nació y vivió, murió ya sin corazón, siendo alma errante de palabras sin ningún ardor. No sentía nada cuando dejo de latir el hueco de un corazón que bombea sangre empapada de sufridos gritos, lagrimas y silencios.-Era tan dulce…
-¿Murió? ¿He muerto?-Una voz que no era la mía pero que sentí salir del profundo hueco oscuro de mi corazón que se lleno de un brillo por un instante.
-En su quince aniversario medio corazón le fue arrebatado y días después alguien se lo devolvió dándole el TODO pero meses mas tarde se lo arrebato de nuevo.-Otra voz… esta tiene mucha razón. Mis padres murieron y me dieron un amigo, una hermana y… y alguien que no se que era ¿Compañero? No… yo ya descarte esas palabras para nombrarle, solo se que sentía algo por él.
-Esta es la historia de El niño al que le fue arrebatado ALGO, devuelto el TODO, arrebatado de nuevo y al que no le dejaron ni el NADA de unas palabras sin sentido, de un susurro de un amigo, de las palabras de su amado, de las miradas de su hermana.-¿Amado? ¿Quién? Las voces se fundierón en un pequeño silencio.
-Nació con un destino que no era el suyo, con un destino elegido por otros seres que no son de su misma especie, ahora se deja morir entre los suyos… pero su alma de hada- ¿Hada?- No le deja morir…-Era otra voz diferente, no comprendí a que se refería.
-No es justo que mueran sus amigos. ¡Hagámoslos vivir!-Una voz de niño pequeño.
De pronto el sueño volvió y me dormí, estaba cansado de escuchar frases sin sentido.
Mola,mola mola mola mola mola mola moolaa muuuuchochochohcochochooo!!!
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