viernes, 28 de enero de 2011

Capitulo 5. ¿El final?

Después del ataque del lobo los meses pasaron tranquilos, todos los niños comían y el director se había olvidado de nosotros. Por mucho que Tomy y yo íbamos al pozo no había ya nada extraordinario. Muchas veces pensábamos que si ya habían terminado con su cometido pues las desapariciones cesaron, pero después de la conversación que habíamos oído tras la cafetería lo descartamos. Todo era tranquilo hasta aquel día, veinticuatro de diciembre. Todo era tan aburrido, nada tenía ningún interés. Lo único especial era que de vez en cuando nos castigaban por salir tarde. Recuerdo que esa mañana todo estaba alborotado y Tomy había desaparecido…

 Todos los niños corrían por los pasillos, estábamos en vacaciones y los niños estaban muy alterados, deseando que fuese de noche para tener sus regalos, yo no le veía nada especial a esa fecha. La Navidad es una época en la que todo el mundo gasta dinero en regalos que a los dos meses se dejan de utilizar, o que no le gustan a nadie. Todos son materialistas y se creen agraciados por tener a alguien que se moleste en gastar dinero en ellos, es absurdo. Es una época llena de falsedad. Iba vagabundeando por los pasillos, esquivando a los niños alborotados, buscando una zona de tranquilidad pero hasta la biblioteca estaba abarrotada de niños gritones, no se podía estar tranquilo en aquel orfanato endemoniado, era peor que un ataque de pulgas. Cuando me iba a dar por vencido me acordé de al zona de las plantas que me había enseñado Tomy y me dirigí hacia allí, era el único lugar escondido en la torre mas lejana, no creo que ningún niño fuese por allí. Cuando llegue algo me choco, había un joven tirado en el suelo, estaba llorando. Me acerqué rápidamente a él, estaba temblando y completamente pálido.


-¿Qué te pasa?-Le pregunté muy extrañado.


Que yo supiese aquí todos los niños excepto Tomy y yo eran como marionetas sin sentimientos, nunca había visto a ninguno llorar, esto me había chocado mucho ¿Y si habíamos pasado por alto a algún niño que no fuese una marioneta? ¿Y si había estado escondido? Era extraño pero era posible, tenía que ayudar a este joven e ir corriendo a hablar con Tomy pero no le había visto en toda la mañana, era algo muy extraño. El niño me miro temblando, sus ojos eran de un azul muy cristalino, parecía muy asustado.


-Él…-Susurró.

-¿Él?


El muchacho apuntó a un punto de la pared, me giré y miré. Mi estomago se revolvió al instante y no pude evitar soltar un grito de terror, era horrible. Un niño, colgado de una cuerda se hallaba muerto y con rajas por los brazos, en el suelo un cuchillo ensangrentado, era repugnante. Me llevé las manos a la cara, parando las arcadas y las lagrimas cayeron por mis ojos. ¿Qué había sucedido? Una idea aterradora paso por mi cabeza. Habían sido ellos, estaba casi seguro, tenía que avisar a Tomy, pero no sabía donde estaba. Volví a agacharme junto al joven y le ayudé a levantarse, tenía que sacarle de allí.


-Él…-Volvió a repetir.

-Tranquilo vale, ahora avisamos a la policía.


Salimos de aquel lugar, que ahora mismo, no me gustaba nada y nos dirigimos al despacho del director, ser que yo odiaba. Llamé a la puerta y nos abrió, se quedó mirando a aquel joven, asustado, parecía molestarle que alguien llorase, sabía que ya no éramos solo dos, otro hechizo se había roto.


-¿Qué ha pasado?-Dijo mirándome, en un tono borde.

-Un niño… se ha… se ha suicidado…-Dije pareciendo asustado, pero estaba más bien repugnado por aquel ser al que llamábamos ‘’director’’


Él salió corriendo y aviso a la policía, al cabo de unos minutos todo el mundo rodeaba la zona de las plantas. Yo aproveché el momento de alboroto para sacar al niño a fuera, nos sentamos en las escaleras de la entrada y le miré a sus ojos aun asustados, buscando respuestas. Justo cuando iba a preguntarle algo apareció Tomy, venía de la calle y se quedo mirando al muchacho. Parecía extrañado, los ojos del joven aun estaban húmedos. Le conté todo lo sucedido y se sentó con nosotros. Nos mantuvimos en silencio hasta que el niño habló.


-Sus ojos…


Tomy y yo le miramos, acababa de decir lo que sospechábamos, estaba hechizado.


-¿Sus ojos?-Pregunté rápidamente.

-Eran rojos… de pronto se volvieron rojos y cogió un cuchillo… me amenazó… yo solo me defendí y luego… él… él… se cortó… y se colgó de esa cuerda… yo estaba muy asustado, intenté bajarle… pero me asestó patadas


Se llevó las manos a los ojos y se puso a llorar desconsoladamente. Tomy y yo nos miramos, teníamos que ayudarle, cuantos mas fuésemos mejor, a demás, esto indicaba que no habían terminado su cometido, solo intentaban despistarnos, como habían dicho aquella tarde. Pasé mis brazos por los hombros del muchacho y acaricié su pelo, me daba la sensación de que lo habían hechizado para matarle a él, no para que el niño se suicidase. Seguramente el director había notado el falló del hechizo en el y había deseado matarlo. Entre Tomy y yo nos llevamos al joven al lago, uno de los lugares mas pacíficos que yo había visitado solo una vez en esos meses de calma. Allí todo el agua estaba revuelta y casi no se veía nada por una extraña niebla. Según me habían contado tiempo atrás, si tocabas el agua desaparecías así que nos sentamos en la orilla y apoyamos al joven en un árbol, dejándole respirar. Tomy y yo nos alejamos un poco para poder charlar, estábamos alucinando.


-No han terminado, volverán a haber desapariciones

-Lo sé. ¿Qué vamos a hacer?

-¿Por qué no le contamos todo al joven? Encontrara una explicación y creo que se sentirá mejor.


Tomy asintió y nos sentamos junto al muchacho, estaba temblando. Le dejé mi chaqueta y le contamos cada detalle de todo lo que habíamos vivido y visto, sinceramente no había visto a este muchacho nunca. Admitió no saber nada de las desapariciones, dijo no recordar nada, que lo ultimo que sabía de su vida es que dejo de comer, beber y dormir. Tomy y yo lo comprendimos al instante, el había sido secuestrado y entonces me acordé de él. Fue el que desapareció el día en el que hui al pozo y conocí a Tomy ¿Cómo habría escapado? El pobre muchacho ni si quiera se acordaba de su nombre pero teníamos que ponerle uno.


-¿Cómo quieres que te llamemos?-Pregunté-Yo soy Nazan y el es Tomy.

-No lo se… se que empezaba por efe…

-¡Se acabó! Te llamaremos Félix, siempre deseé tener un perro llamado así, sin ofender.


Miré atentamente a Tomy, el comentario que acababa de hacer era realmente absurdo, pero el nombre molaba así que así se llamaba él. Félix. Nuestro nuevo amigo.  Félix había creído cada palabra que le habíamos contado y comprendimos que confiaba en nosotros. Al cabo de un rato nos fuimos del lago, teníamos que descubrir si iba a haber mas desapariciones. Cuando llegamos al orfanato era la hora de cenar y en el comedor había una mesa enorme con todo tipo de platos. Cada uno cogía lo que quería y se iba a su sitio a cenar. Nos sentamos con Santi y Luna que no dejaban de comer, cada día parecían más marionetas, es como si se hubiesen olvidado de todo lo que habíamos vivido, cuando les preguntabas por ello solo contestaban ‘’¿Qué?’’ Era absurdo. Me puse a observar toda la sala y vi como un niño completamente pálido que hablaba solo se levantaba en dirección a la puerta.


-¡Tomy-Grité


Solté el vaso de golpe y este se rompió. Todos nos miraron. Tomy y yo salimos corriendo siguiendo al muchacho, Félix nos imitó. Como la última vez llegamos tarde, el niño era muy rápido y llegó antes que nosotros al pozo pero para nuestra sorpresa no estaba el encapuchado. El niño se giró y comenzó a reírse, sus ojos era rojos, como siempre. Esta vez, sin saber por que, tenía mas miedo que nunca, es como si supiese que alguien iba a morir. En unos segundos Luna y Santi aparecieron detrás de nosotros y el encapuchado apareció.


-Bravo, me habéis traído a mi próxima presa sin necesidad del hechizo ya que en ella no funciona.


¿En ella? Entonces me di cuenta. Todo era una trampa para que le trajésemos a Luna. Unas dagas aparecieron en mis manos y me atrasé hasta donde estaba ella para protegerla. 


-¡Déjala en paz! ¡Ella no te ha hecho nada!

-¡Apártate entrometido! Esto no tiene que ver contigo.


Me puse a pensar, la verdad es que casi no conocía a ningún niño de aquí ¿Por qué les protegía entonces? Creo que era por miedo y pena de que a mi me pasase eso. Pensando, me di cuenta de que Luna era como una hermana pequeña para mi, por muy distante que fuese. No me podía permitir perder a la única persona del mundo que se parecía en algo a mi madre. No lo iba a permitir. Agarré con fuerza mis armas y me puse en posición defensiva.


-Vosotros lo habéis querido.


A Tomy le apareció su lanza y se acercó a mi, esperando a que el encapuchado atacase, pero eso no sucedió. De la nada aparecieron un montón de jóvenes, de ojos rojos, que nos rodearon. Al cabo de unos pocos segundos se lanzaron sobre nosotros. Entre Tomy y yo conseguimos mantenerlos a raya pero algo sucedió. De pronto unos cuantos se lanzaron contra Félix, que se hallaba inofensivo al otro lado del pozo.


-¡Cuidado!-Grité


Félix de pronto dio una palmada y entre sus manos algo empezó a brillar con fuerza,  de pronto una espada apareció entre sus manos, una espada que desprendía electricidad. La agitó y una serpiente eléctrica enorme rodeó a los niños que le atacaban y los lanzo volando por encima de las casas. Tomy y yo nos quedamos alucinando. Su espada desapareció y cayó al suelo, inconsciente.


-¡Félix!-Gritó Tomy con un amago de ir a por él pero le detuve, había que defender a Luna. Por mucho que luchásemos los enemigos no se cansaban, todos utilizaban espadas y en mas de una ocasión consiguieron herirnos, este era el fin. Caí al suelo tras un golpe y note como algo se clavaba en mi pierna. Me aguanté los gritos y me giré, efectivamente, uno de esos niños estaba clavando su espada en mi pierna. Le di una patada y saque el arma de la herida, sin chillar por mucho que doliese.

-¡Nazan!-Gritó Luna.


De pronto vi algo que no me esperaba. Lagrimas. Por sus ojos corrían lagrimas ¿Cómo? ¿Era eso posible? Y entonces comprendí. El hechizo se rompía cuando algo provocaba que su corazón volviese a latir. ¿Pero por que lloraba? Solo era una herida. Me levanté con mucho esfuerzo y vi como los niños se alejaron. De pronto escuché un rugido a mi espalda y vi la cara de miedo que pusieron Luna y Santi. Me giré y vi como un minotauro corría hacia mí. Lo siguiente paso como si fuesen siglos. Noté como me empujaban, era Tomy. Se puso en mi lugar y aquella criatura lo lanzo volando con fuerza contra una casa. Callo inerte, no se movía, no respiraba, o eso parecía. 


-¡¡Tomy!!-Intenté correr hacia él pero cai de rodillas, no me podía mover.


De pronto sentí como alguien me cogía del pelo, me levantó. Era el encapuchado, se reía con fuerza. Me lanzó junto a Tomy y se dirigió hacia Luna. El golpe fue muy duro, aun que no tanto como el que había recibido mi compañero. ¿Compañero? No, esa no era la palabra adecuada. Tomy no era mi compañero, él era mi amigo. Me levanté como pude y escupí la sangre que brotaba por mis labios, estaba cansado, no aguantaría mas. Agarró a Luna, ella gritó fuerte y yo corrí hacia ambos.


-¡¡Déjala!!-Grité


No era justo, nada era justo. Él hacia el mal, nosotros solo intentabas proteger a la gente y habíamos perdido ¿Por qué? No nos merecíamos esto. Yo no iba a permitir que esto quedase así. El gris cielo soltó sus lagrimas. Era la primera vez que veía llover, normalmente nevaba, era extraño. De pronto sentí como si me curase, aun que mis heridas seguían ahí. Noté como si unas fuerzas sobrehumanas se apoderasen de mí. Me planté delante de aquel monstruoso ser y le miré a los ojos.


-Suéltala. 

-¿Por qué me lo digas tu? No me hagas reír. Ahora sabrás lo que es sufrir, pequeño.


Clavó el filo de su espada, con suavidad, sobre el cuello de Luna, haciéndolo sangrar, haciéndola daño pero sin matarla. La rabia me inundo, cerrándole el paso a las fuerzas sobrehumanas y tuve ganas de matarlo, sin piedad, por la espalda si hacia falta. Una de mis dagas apareció en mi mano y me preparé. Él volvió a apretar y otro chorro de sangre salió de aquel dulce e inocente cuello. Miré sus ojos. Las lagrimas corrieron por aquellos dulces ojos que tanto me recordaban a mi madre y me acordé de ella en aquella mejilla. Sus lagrimas y las mías danzaron por nuestras mejillas a unísono, volviendo rojas puras las venas de nuestros ojos, dejando ver la tristeza de nuestras almas, exprimiendo al máximo el sufrimiento guardado de ambos corazones, no aguantaba ver esto más. Él se rió con fuerza, sabiendo que ya era suficiente y desaparecieron el y los niños. Caí al suelo de rodillas, llorando, gritando, esto se había pasado de injusto. Ahora mi corazón no sentía tristeza, mi corazón tenía sed de venganza. Me arrastré como pude hasta el cuerpo de Tomy, Santi nos miraba boquiabierto, sin comprender. Agarré el cuerpo inerte de mi amigo y lo gire, dejándome ver su cara ensangrentada. El golpe había sido duro y su boca dejaba resbalar mezclada con agua la sangre de su corazón, que minutos antes corría por sus venas. Por fuera no había mas que rasguños pero por dentro su cuerpo había sido herido y él estaba al borde de la muerte. Apenas se oía el murmullo de su garganta al hacer gárgaras de sangre intentando pronunciar palabras. Acerque mis dedos a su boca, indicándole que se callase, note como sus ojos desprendían agrias lagrimas de una vida casi acabada y sentí rabia. ¿Por qué se había puesto en mi lugar? ¿Por qué no me había dejado ese destino a mí? Seguro que lo había hecho por hacerse el valiente y ahora lo pagaba con su vida. Sentí remordimientos por el modo tan agresivo en el que él había llegado a mi vida. Sentí dolor al recordar las peleas y recordé con felicidad sus palabras recordándome que era humano.


-Nazan…-Escupió sangre,

-Cállate bocazas-Dije en un tono dulce-No es momento de que escupas la poca sangre que te queda, cabezota.


Su cuerpo se convulsionó en una dulce risa. Me levanté a duras penas y me eché su cuerpo a la espalda, casi caí al suelo. Miré a Santi y el comprendió. Corrió al otro lado del pozo y ayudó a levantarse a Félix, que estaba inconsciente. Nos dirigimos al orfanato y tardamos cuatro horas en llegar hasta la zona central, donde todo el mundo nos observó, con lastima, esas miradas que yo tanto odiaba. Teníamos que pedir ayuda al director pero estaba seguro de que no seríamos bien recibidos así que me dejé caer en el suelo, esperando ayuda, pero no sucedió. Todos se alejaron, se metieron en sus casas. Me levanté y mire a todas partes, un montón de criaturas no muy amistosas se acercaban por las calles que venían del pozo, ellos querían terminar lo que habían empezado. Me quedé quieto, con los brazos caídos y los ojos cerrados, cansados de mirar, de observar, de analizar cada detalle y cada color de aquellos parajes a los que un día me trajeron, tras la muerte de mis padres. Hoy no solo me habían vuelto a arrebatar lo que mas quería, a Luna y a Tomy, también me habían arrebatado mis ganas de vivir, de sentir, respirar, oír, mirar, mis ganas de decir lo que pienso. Hace meses en mi cumpleaños me arrebataron un trozo de mi corazón, hoy me lo habían robado entero. Ya no me quedaba nada, ni esperanza por salvar al resto de gente ni ganas de vivir. Quería morir y esperaba ansioso que algo atravesase mi pecho, impidiendo que mi cuerpo bombease sangre, colapsando mis sentidos, mi cerebro, matando toda célula de mi interior. Me giré en dirección al cuerpo de Tomy, aun con los ojos cerrados y sentí un fuerte golpe en mi nuca, ya no se que sucedió, no se si estaba muerto o inconsciente, solo se que no recuerdo nada, ni los susurros que juré oír salir de la voz de Santi, ni las palabras que creí sentir entrar por mis oídos de Tomy ni la mirada que me llenaba de luz de Luna. Solo una voz rondó mi cabeza, una voz que me hizo saber que me hallaba dormido sobre un blando y frio colchón:


-Pobrecillo-Una dulce voz, transparente pero… ¿Cómo puede ser transparente una voz? A… ya se, la voz estaba, pero salía de mi cabeza, no había nadie que las pronunciase.

-Debe vivir-Una voz diferente


Entonces escuché un cantico, algo que me hizo soltar lagrimas:


-El nació y vivió, murió ya sin corazón, siendo alma errante de palabras sin ningún ardor. No sentía nada cuando dejo de latir el hueco de un corazón que bombea sangre empapada de sufridos gritos, lagrimas y silencios.-Era tan dulce…

-¿Murió? ¿He muerto?-Una voz que no era la mía pero que sentí salir del profundo hueco oscuro de mi corazón que se lleno de un brillo por un instante.

-En su quince aniversario medio corazón le fue arrebatado y días después alguien se lo devolvió dándole el TODO pero meses mas tarde se lo arrebato de nuevo.-Otra voz… esta tiene mucha razón. Mis padres murieron y me dieron un amigo, una hermana y… y alguien que no se que era ¿Compañero? No… yo ya descarte esas palabras para nombrarle, solo se que sentía algo por él.

-Esta es la historia de El niño al que le fue arrebatado ALGO, devuelto el TODO, arrebatado de nuevo y al que no le dejaron ni el NADA de unas palabras sin sentido, de un susurro de un amigo, de las palabras de su amado, de las miradas de su hermana.-¿Amado? ¿Quién? Las voces se fundierón en un pequeño silencio.

-Nació con un destino que no era el suyo, con un destino elegido por otros seres que no son de su misma especie, ahora se deja morir entre los suyos… pero su alma de hada- ¿Hada?- No le deja morir…-Era otra voz diferente, no comprendí a que se refería.

-No es justo que mueran sus amigos. ¡Hagámoslos vivir!-Una voz de niño pequeño.


De pronto el sueño volvió y me dormí, estaba cansado de escuchar frases sin sentido.

miércoles, 26 de enero de 2011

Capitulo 4 El hombre lobo


A las siete de la mañana sonó la alarma del orfanato, como la mañana anterior, lo cual anunciaba lo peor: clases. Me puse el dichoso uniforme y fui a desayunar. Me comí un par de tostadas mientras pensaba en como demonios iba a salir del orfanato, sin que se dieran cuenta, ir a la cafetería y saltarme las clases y lo peor de todo ¿Cómo lo íbamos a hacer cuatro a la vez? Terminé rápidamente y me acerqué a la mesa de Santi y Luna para decirles el plan de Tomy. Ellos me miraron con una cara de sueño increíble.


-Hay que irse-Dije casi en silencio.


Salimos cuando todo el mundo estaba empezando a irse a clase, y aprovechando que los guardias de seguridad aun estaban dormidos salimos por la puerta de debajo de uno de los torreones. Mientras andábamos por la ciudad escuchamos las sirenas de los policías dirigirse al orfanato.


-Creo que anoche hubo otra desaparición, no se quedó conforme con no poderte haber llevado a ti Santi.


Él esbozó una sonrisa, evidentemente a nadie le agradaba que unas horas antes le hubiesen hechizado e intentado secuestrar, aunque aun Santi no se creía lo del hechizo, pero lo terminaría creyendo. Al cabo de cosa de diez minutos andando por callejuelas para que no nos viesen entramos en la cafetería y allí estaba Tomy. Nos sentamos junto a él y nos quedamos varios minutos en silencio, pude observar como el camarero nos miraba con odio, creo que dado que con nosotros no podía, verdaderamente Santi y Luna estaban en peligro, pero eso tendríamos que hablarlo Tomy y yo en secreto.


-¿Qué hacemos?-Preguntó Tomy

-¿Cómo has salido?-Dijo Santi

-A ti que más te da. Creo que lo mejor será que vayamos al parque.


Comprendí por que lo decía y aprobé su moción, los otros dos solo se limitaban a seguirnos, parecían verdaderos maniquís. Al cabo de media hora andando hacia el sur llegamos a un pequeño parque, lleno de césped y robles, con columpios para niños y demás juegos para que los jóvenes pasasen la tarde. Era un sitio en su mayoría bastante tranquilo, pero supongo que por la tarde esto se llenaría, sobre todo de niños del orfanato que vendrán a divertirse, si no son demasiado marionetas para conocer esa palabra, claro. Nos sentamos en la hierba, cerca del muro oeste y esperamos a que los pocos niños se fuesen, cuando lo hicieron Tomy habló.


-¿Esa leyenda vuestra habla sobre una mansión tras el bosque, no?

-Si, contestó Luna 


Me di cuenta de que Tomy solo me miraba a mi, y que no estaba haciendo ni caso de lo que acababa de decir Luna y comprendí porque ellos no le importaban, yo había cometido un error y había metido a dos marionetas en el bando de los detectives, dos marionetas que podrían ser secuestradas y a las que podrían sacar la información fácilmente.


-No saben nada-Dije-Y si, su leyenda habla de la mansión del alcalde.

-Entonces ya no hay duda de que los secuestrados se encuentran allí-Seguía con esa mirada de recelo y desaprobación hacia mi.


Luna y Santi nos miraban sin comprender nada y se levantaron bastante enfadados, como si supiesen que estábamos en contra suya.


-¿Cómo que no sabemos nada? ¿Qué nos estáis ocultando?-Dijo Luna


Tomy se levantó furioso y yo le imité. Él tenía razón, nos podían poner en peligro pero eran mis amigos y no iba a permitir que les pasase nada.


-Pues eso, que sois como los demás niños del orfanato, no sabéis nada ni sentís nada.

-Perdón pero creo que estas equivocado. Que no lloremos no quiere decir que no sintamos- Casi gritó Santi.

-Vale ya. Tomy, son mis amigos y creo que pueden ayudarnos, cuantos mas mejor, son menos marionetas que el resto, ellos se preocupan y se sienten algo tristes ¿Vale? A demás, si no permitimos que les pase nada estaremos a salvo. ¿No?


Él suspiró y asintió, volviéndose a sentar se puso a pensar, me parece que creía que iba a ser mucha carga protegerlos. Todos le imitamos y entonces les relatamos a los otros dos todo lo sucedido y nuestras sospechas. Ellos se quedaron boquiabiertos y la única parte que no se creyeron fue la del Gnomo, entonces se me ocurrió un modo, un tanto peligroso, de demostrárselo.


-Oye Tomy. ¿No teníamos una carrera pendiente?

-Si es verdad-Dijo adivinando lo que pensaba

-¿Por qué no les dejamos ejercer de jueces?
 
-Me parece bien.


Ellos aceptaron y Tomy y yo sonreímos.


-Habrá que armarse-Cogí un palo del suelo y lo partí por la mitad, cogiéndolo como cogí la barra de hierro.

-Buena idea-Tomy cogió otro palo-¿Vamos esta noche?

-Claro-Sonreí.


Vimos las caras de pánico de Luna y Santi, tenían miedo de que todo fuese verdad. Después de acordar lo de la carrera nos quedamos todos en silencio más de media hora, pensando posibles razones por las cuales el director estuviese involucrado.


-Si hay un hechizo que hace que los niños se dejen secuestrar seguro que es cosa de magia-Dijo Luna, bastante ilusionada.


Tomy y yo sabíamos que si ella hubiese vivido los anteriores días lo que nosotros no le parecería tan divertido todo esto.


-Si eso puede ser cierto-Dije-Seguramente será cosa de magia.

-Sera lo típico-Afirmo Tomy-Querrá dominar el mundo


Todos nos echamos a reír por la razón que tenía, y al cabo de un rato nos levantamos.


-¿A alguien le apetecen chuches? Invito yo-Añadió Santi.


A todos nos pareció una buena idea y fuimos hacia allí, tardamos cosa de una hora en llegar ya que estaba al norte del centro y nosotros al sur, en el parque. Cuando entramos en la tienda me quede alucinado, era un lugar bastante grande, con un montón de bolsas y cajas llenas de chucherías, toda la tienda olía a fresa y a frambuesa, de un modo que te hacía tener un hambre increíble. Empecé a llenar una bolsita de plástico transparente con golosinas de todo tipo, chicles y dulces, cuando terminé Luna se acercó a mí.


-Dicen que esta tienda es mágica, solo tienes que pedir en tu mente algo para que aparezca.

-¿Enserio? ¡Increíble! Después de todo lo que he visto creo que es algo fascinante.


Santi se acercó y cogió mi bolsa.


-Buena elección-Sonrió y le devolví la sonrisa, por fin nos llevábamos mínimamente bien


Al terminar de comprar nos quedamos sentados en las escaleras de la puerta del establecimiento, devorando las chuches.


-¿Creéis que si saben que lo sabemos seguirá habiendo desapariciones?-Preguntó Luna

-Pues claro, creo que les da igual que cuatro críos entrometidos intenten hacer algo, a demás, no tenemos pruebas, lo que hemos visto no vale.


Todos suspiramos y entonces a mi se me ocurrió un modo de conseguir pruebas.


-¡¡Si hay más desapariciones podemos conseguir pruebas!!-Me levanté de golpe y les miré.

-¿Cómo?-Preguntó Tomy levantándose

-¡¡Con una cámara de video!!-Sonreí-Es tan sencillo como seguir al camarero cuando se vaya de trabajar, grabar como se pone el traje y como secuestra, se lo damos a la policía y caso resuelto.

-¿Y tu crees enserio que no se dará cuenta?-Dijo Santi.

-Pues no. Sabe que Tomy y yo le seguimos, pero que vosotros también no. Vosotros le seguís desde que sale y nosotros le grabamos en el pozo.

-No es una mala idea-Respondió Tomy, dándole vueltas al asunto-Pero primero investiguemos más a fondo el bosque y luego investiguemos la mansión, es mejor conocer el terreno antes de adentrarnos en él.

-El bosque lo investigaremos esta noche ¿No?-Añadió Luna

-Cierto.

-¿Y ahora que hacemos?-Preguntó Santi.

-Nazan y yo nos vamos a investigar el camino más rápido y cercano de la cafetería hacia el pozo, vosotros conseguid un par de cámaras ¿Vale?


Todos asentimos y él y yo fuimos detrás de la cafetería, nada más llegar nos paramos y espiamos una curiosa escena desde la pared. El camarero estaba hablando con el director y se les escuchaba perfectamente.


-Esos niños se están entrometiendo demasiado, director.

-Lo se, pero ¿Qué quieres que hagamos? A ellos no podemos hechizarles con la canción, solo podemos distraerles.

-¿Distraerles?

-Si, y tengo el plan perfecto, tu encárgate de hacer desaparecer a mas niños, yo preparare la siguiente canción.


Nos pegamos más a la pared y el director se alejó del callejón sin percatarse de nuestra presencia, ambos suspiramos aliviados y vimos como el hombre de la cafetería entraba de nuevo en el local.


-¿Has oído eso? Están planeando algo más

-Tenemos que descubrirlo y pararles, no podemos dejar que secuestren a más niños.


Comenzamos a correr, buscando el camino más cercano al pozo y encontramos una calle directa que nos llevaba a parar justo enfrente del bosque, donde estaba el pozo. Seguramente sería el lugar por el que vendría asique apuntamos en un mapa dibujado por nosotros que calle era por la que debíamos esperar para pillarle con las manos en la masa el día que hiciésemos eso.


-Vale, con esto ya esta todo ¿No?

-Si, oye ¿Qué es eso?


Me acerqué al pozo y cogí una notita de papel que había allí, era una canción.


-Es una canción

-No la leas Nazan, al menos no en alto.

-¿Y que hago entonces?

-No lo se, léelo sin ritmo, como si fuese un texto.


Le hice caso y lo leí en alto:


-Todo es triste y oscuro en nuestra mansión, el miedo aterrador por fin se alejó, somos victimas de nuestros sueños, somos deseos de nuestros padres, somos corruptos por el corazón, no tenemos que tener en nuestra mente nada mas que esta canción.

-¿Para que crees que sirve?-Preguntó Tomy

-Creo que es el hechizo que vuelve marionetas a la gente, al menos de eso parece hablar ¿No?

-Si, puede que tengas razón, mejor guardémoslo ¿vale?

-Vale.


Lo doblé en forma de cuadrado y lo guardé en el pantalón derecho del bolsillo, ahí estaría seguro.


-Creo que lo mejor es que volvamos al orfanato, ya habrán terminado las clases hace rato. 


Volvimos por el camino normal de siempre hacia el orfanato, y en el camino me encontré otro papel.


-¡Tomy mira!


Cogí el papel y lo observé era otra canción.


-Léelo.

-Veinticuatro horas sin dormir, una semana sin comer, dos sin beber, tanto tiempo llevamos aquí, que ya solo queremos morir, si la verdad queréis hallar, y a los niños encontrar, el bosque has de cruzar y atrás… nunca has de mirar.

-Esa da miedo.

-Un poco…


De pronto oímos un ruido detrás. Nos giramos y vimos al director.


-¿No hacéis caso a las normas niños? Por si no lo sabéis, no habéis ido a clase.

-Eh… esto vera director…-Intentó inventarse una escusa Tomy.

-¡Nada de escusas! ¡Ahora mismo al aula de castigo hasta la madrugada! 


El director nos siguió hasta el orfanato y nos dejó en el aula de castigo, donde nos tocó volver a copiar las normas un montón de veces. Cada segundo que pasaba aquí dentro odiaba más y más el lugar, pero en el fondo me gustaba todo esto de investigar. Cuando terminé de escribir aun nos quedaban unas cuantas horas para poder salir y saque las dos hojas, me puse  releerlas y revisarlas: ‘’ Todo es triste y oscuro en nuestra mansión, el miedo aterrado por fin se alejo, somos victimas de nuestros sueños, somos deseos de nuestros padres, somos corruptos por el corazón, no tenemos que tener en nuestra mente nada mas que esta canción.’’ ¿Qué quería decir con eso?, veamos la primera línea. ‘’Todo es triste y oscuro en nuestra mansión’’. Según tenía entendido la mansión tenía que estar bien iluminada a lo mejor les tenía encerrados en un sótano. La segunda frase decía ‘’el miedo aterrador por fin se alejó’’. Eso quería decir que ya no tenían miedo, evidentemente. La cuarta frase parecía decir que… ¿Sus sueños se hacían realidad? ¿Sus pesadillas tal vez? La quinta era cierta, somos deseos de nuestros padres, ellos desearon tener hijos y nos tuvieron. La sexta indicaba que les habían metido en la cabeza que los sentimientos eran malos, y la séptima afirmaba lo que acababa de pensar yo y decía que los niños secuestrados se pasaban el día canturreando esto. Pero, seguro que tenía algún mensaje oculto o algo. Le pasé en una hoja a Tomy todo lo que había pensado y me miró alucinado.


-Seguro que tiene algo secreto-Susurré

-¡Silencio!-Gritó el profesor de guardia.


Nos callamos y seguimos dándole vueltas al asunto. Todo el rato se repetía ‘‘somos’’, con lo que se refiere a… ¿A todos los niños del orfanato? Puede ser. Seguramente esta cancioncilla lo que pretendía era lavarles el cerebro. Cuando sonaron las campanas que anunciaban las diez Tomy y yo empezamos a ponernos nerviosos, teníamos una carrera pendiente y si íbamos muy tarde volveríamos a toparnos con el encapuchado. Con los nervios se paso una idea pro mi cabeza ¿Y si no se refería a la mansión? El orfanato era muy oscuro… todos teníamos miedo al venir, pero les hechizaban y eso desaparecía, lo de victimas de nuestros sueños… solo sabía que por experiencia propia yo había querido desaparecer de casa antes de que empezase todo… ¡Eso es! A lo mejor todos deseamos huir de nuestro hogar y nuestro sueño se hizo realidad. Esta canción sin duda les hechizaba para que olvidasen todo.

Mientras Tomy pensaba como salir de aquí yo daba vueltas a la segunda canción. ‘’ Veinticuatro horas sin dormir, una semana sin comer, dos sin beber, tanto tiempo llevamos aquí, que ya solo queremos morir, si la verdad queréis hallar, y a los niños encontrar, el bosque has de cruzar y atrás… nunca has de mirar. ’’. En pocos segundos le pille el significado, el que iba a desaparecer se pasaba la noche antes sin dormir, evidente, era cuando desaparecía. También se pasaba una semana sin comer y dos sin beber, teníamos que ver en el comedor quien no cenaba aquella noche, entonces Tomy, rápido como el rayo habló.


-Tenemos hambre ¿Podemos ir a cenar?


El profesor nos dejó y salimos corriendo hacía el comedor, nos sentamos al fondo del todo, para poder observar la sala entera, se lo conté todo y observamos. Al cabo de un rato el vimos, allí estaba, un niño pequeño, paliducho, sentado solo en una mesa completamente pálido y sin comer ni beber. Me levanté y le hice una seña a Tomy para que me siguiese y  lo hizo sin dudar. Nos acercamos al pequeño y yo lo cogí en brazos, como esperábamos el niño ni se inmuto. Nos lo llevamos por la puerta de un torreón fuera del orfanato pero era tarde, el niño empezó a canturrear aquella tétrica canción y sus ojos se volvieron rojos:

‘‘Todo es oscuro en la eternidad
   Ya voy contigo Papa
    La muerte me llama
    La tristeza se aleja
    Mi corazón se para
    Todos moriremos con ellos’’

Tomy y yo tragamos saliva, teníamos que hacer despertar al niño pero de pronto saltó de mis hombros y comenzó a correr hacía el pozo. Santi y Luna salieron al oír un grito y nos siguieron mientras intentábamos atrapar al niño, que corría demasiado rápido.


-¡¡No lo hagas!!-Grité


Pero fue demasiado tarde. El niño se escondió detrás del encapuchado nada mas llegar y nosotros nos quedamos observándoles.


-¡Sois unos entrometidos jovencitos! ¿Por qué no me dejáis ya en paz?

-¡No hasta que dejes de secuestrarles!-Gritó Tomy, lleno de rabia y dolor. No sabía que le importase tanto, ambos nos estábamos implicando muy emocionalmente en todo este asunto.


Luna y Santi en cambio no parecían sentir nada.


-Yo no les secuestro ¡Ellos vienen a mi!-Soltó una risa muy tétrica y desapareció

-¡Joder!-Grité furioso-¡Siempre llegamos tarde!-Golpeé con rabia una piedra que rebotó en un cristal y lo rompió, haciendo muchísimo ruido y resonando en el eco de la casa.

-No es tu culpa-Dijo Luna impasible. 

-¡Tu no sabes nada de esto!-Dijo Tomy casi chillando-¡No sabéis lo que se siente! ¡Sois meras marionetas!


Y comenzó a correr en dirección al bosque. Yo, sin saber porque le comprendía y sabía que tenía razón, también temí por él así que le seguí. Recordé lo de los sueños y una angustia me invadió.


-¡Tomy para!


Y me hizo caso, me acerqué a él, agotado y suspirando.


-Tranquilo vale. Les salvaremos

-¿Por qué siempre te siguen?-Miró atrás


Me giré y vi que en efecto me seguían pero de pronto Santi puso mala cara, Luna también y empezaron a alejar corriéndose.


-Tomy, creo que tenemos algo detrás. Hemos mirado atrás, como decía la canción que no hiciésemos.

-Yo también lo creo Nazan ¿Qué hacemos?

-¡Correr! ¡Y no mires atrás!


Empezamos a correr y nuestros corazones empezaron a latir a toda velocidad, detrás nuestra oíamos gruñidos y rugidos, como si fuese un lobo pero yo cometí un error y miré. Era un hombre lobo. Empecé a correr más desesperadamente hasta que llegamos al pozo y asustados vimos como el animal, por si llamarlo, seguía ahí, mirándonos. Rodeamos el pozo, llenos de miedo y temor y el hombre lobo se subió a la barra de éste. ¿Dónde estaban Santi y Luna? Habían desaparecido, por un instante temí pro ellos. 


-Tomy, un placer conocerte.

-Lo mismo digo Nazan.


Cuando el animal se abalanzó sobre nosotros algo extraño paso. Sin saber por que una daga apareció en mi mano, como yo deseaba, y de un impulso se la clavé en la tripa a aquel ser. Tomy me miró alucinado y yo lancé al animal salvaje contra el pozo, gruño y empezó a lloriquear, dañado, me dio pena. Al instante volvió a levantarse ¡Ya no tenía la herida! ¿Qué demonios? Empezamos a correr de nuevo y el hombre lobo volvió a perseguirnos. Estábamos a mitad de camino cuando el animal de un salto nos cerró el paso, no había salida alguna, era imposible escapar.  El animal se abalanzó sobre Tomy.


-¡¡Cuidado!!-Grité, estaba muy asustado.


Tomy apretó muy fuerte las manos, como si hubiese comprendido algo y lo desease con todas sus fuerzas, al instante y milagrosamente, una lanza apareció en sus amnos. Con una agilidad asombrosa esquivó al animal y lo partió por la mitad.


-¡Increíble!-Creí que habíamos ‘’ganado’’


De pronto, a los trozos del animal empezaron a salirle bultitos, y ahora en vez de haber uno había dos perfectos hombres lobo. Agarré con fuerza la daga y en la otra mano me apareció otra. Ambos comenzamos a luchar con las criaturas, era incansable, se les curaban todas las heridas, tenía que haber un modo de derrotarlas. Por mucho que lo intentásemos no les vencíamos y entonces comprendí, eran sueños, bueno, pesadillas, no eran reales, teníamos miedo.


-¡Tomy!-Grité-¡Piensa que no existen! ¡Cierra los ojos!

-¿¡Estas loco!? ¡Nos matarán!-Gritó él

-¡Hazme caso, joder!


Ambos cerramos los ojos con fuerza y, efectivamente, al abrirlos no había ni criaturas ni armas. Nos miramos anonadados, era increíble. Me acerqué a él y sonreí.


-¿Ves? Estamos vivos.

-¿Cómo lo has averiguado?

-He pensado que si para que la magia exista hay que creer en ella, si las criaturas son producto de ellas, si no se cree no están.

-Es un buen truco pero, mejor tener cuidado.


Nos dirigimos rápidamente al centro, y cuando llegamos al orfanato eran las tres de la mañana y por desgracia, Santi había ido a contárselo todo a un profesor, que pareció creerle. Comprendí el error de contarles todo, ahora nos meterían en más problemas. Éste vino a hablar con nosotros e intento tranquilizarnos, nos dijo que no volviésemos allí pero Tomy y yo jamás haríamos eso, había sido una experiencia demasiado emocionante para dejar que no volviese a pasar y lo de la magia había sido alucinante, habíamos aprendido a hacer aparecer cosas ¡Fascinante! Después de una hora mas dándole vueltas a todo nos fuimos todos a dormir, sin pensar que teníamos que volver al aula de castigo, nos esperaría una buena, supongo. Esa noche soñé con que era un mago, por fin la magia existía, era increíble.

martes, 25 de enero de 2011

Capitulo 3. Pillados

Eran las siete de la mañana cuando sonó el timbre del orfanato. Hoy era el primer día de clase. Me levanté y me puse el uniforme, era aun mas asqueroso puesto, picaba por todas partes y la etiqueta hacía daño, era pequeña e incomoda y casi no te podías mover con ella, era un traje inútil, con esto no iba a poder hacer investigaciones ni volver a huir del encapuchado. Salí de la habitación y entré en ese baño que tan bien me conocía, me peiné y lavé la cara. Cuando entré en clase el profesor ya estaba empezando a decir que temario íbamos a dar y tuve que disculparme. Me senté en la ultima fila y suspiré, en Madrid las clases no empezaban hasta septiembre y aquí estábamos a finales de agosto así que me sentía bastante agobiado.


-Durante este curso vamos a dar todo tipo de ecuaciones…


El resto no lo escuché, estaba pendiente de mirar por el gran ventanal que había a mi lado, daba de cara al centro y los niños de la ciudad parecían tan felices jugando con la nieve que me dio rabia estar en aquel sitio. Al cabo de unas horas, terminaron las clases y nos fuimos a comer, me senté solo en una pequeña mesa de la esquina derecha del comedor, hoy había puré así que tardaría horas en comérmelo, a demás de que tenía muchísimas cosas en las que pensar, asique serian como mínimo cuatro horas largas para conseguir que me dejasen irme. Siempre he odiado el puré, jamás me lo he comido ni me lo comeré, sabe repugnante, tanto de verduras como de cualquier otra cosa, es como si te diesen vomito para comer, al menos la textura era la misma, y el sabor también era repugnante. Mientras esperaba, pensé en todo lo sucedido el día de ayer y también pensé en contárselo todo a Santi y a Luna, pero a lo mejor Tomy se enfadaba así que decidí no hacerlo. Me acordé de nuestras sospechas sobre el trabajador de la cafetería e intente atar cabos, seguramente él nos habría oído lo de que queríamos ir al pozo el día que nos persiguió y por eso apareció, tenía bastante sentido pero aun no podía afirmarlo. Cuando ya se había ido todo el mundo la cocinera se acercó a mí y me sonrió.


-¿No te lo comes jovencito?

-El puré es lo que mas odio

-Anda, ven.


La seguí hasta la cocina y me dio un bocadillo de jamón, me quedé anonadado, mirando a la cocinera. Era muy raro, tenía algo sospechoso.


-¿Y esto?

-No me gusta que los muchachos guapos y fuertes como tu pasen hambre-Sonrió de oreja a oreja, lo cual me recordó al director.

-No tengo hambre, gracias-Le devolví el bocadillo


Mientras me iba noté como la señora me miraba con aspecto serio y tétrico, sabía que ese bocadillo tenía algo de extraño, no me lo iba a comer, a lo mejor el director había descubierto que le seguíamos la pista y quería terminar con nosotros, aunque esto mas bien era una exageración o incluso el de la cafetería le había comentado algo.  Me dirigí a la entrada y nada mas llegar allí estaba Tomy, con la mirada del primer día, amenazando con un nuevo insulto.


-¿Ya te ha dado el cambio burlón?-Le pregunté con una sonrisa

-¿A demás de llorar tampoco comes?

-A ti que mas te da.

-Eres un gallina Nazan, le tienes miedo al puré-Soltó una risa taladradora.

-Yo no soy quien gritaba como una nenaza ayer por la noche en la calle.-Sabía que le había ofendido.


El charlatán puso una mueca de enfado y se abalanzó hacia mí con los puños por delante, le esquivé pero uno acertó en mi tripa, con rapidez golpeé de una patada su pierna derecha y calló al suelo delante de mí. Se levantó antes de que pudiese asestarle un rodillazo en la boca y de un empujón me tiró al suelo, se agachó y clavo sus rodillas en mi pecho, dejándome sin movimiento y casi sin respiración, solté un bufido y moví loa brazos rápidamente, sin éxito, intentando alejarlo. Dejé de hacer fuerza, apoyando los brazos en el suelo, esperando su golpe pero solo me miró y se rió.


-Débil-Soltó-¿A si pretendes defenderte de él?

-Seré débil pero al menos soy mas valiente que tu.

-¿A si?-Se rió-Tu también temblabas como un bebé cuando él se fue.


Antes de que pudiésemos terminar nuestro pequeño conflicto un profesor salió por la puerta, se acercó y nos levantó a los dos, agarrándonos por la capucha de nuestras chaquetas.


-Vosotros, alborotadores peleones-Y me di cuenta tras estas palabras que todo el mundo nos rodeaba-Os venís al despacho del director.


Al cabo de unos minutos estábamos dentro de un despacho enorme, de paredes de mármol pintadas de negra, con la misma alfombra de la entrada bajo nuestros pies y el director sentado en una butaca negra de cuero detrás de una mesa de cristal con un ordenador de ultima generación. Al verme entrar sonrió de forma maquiavélica y nos dijo que nos sentásemos.


-¿Por qué me traes a estos dos muchachos de buenos genes?-También le dirigió esa sonrisa extraña a Tomy

-Estaban peleándose y alborotando en la entrada, yo ya me voy señor.


Hizo una especie de reverencia y salió velozmente de la sala, parecía tener miedo.


-¿Aunque peleando eh jovencitos?-Se levantó y se puso entre nuestros dos asientos, agarrando mi hombro derecho y el hombro izquierdo de Tomy-¿Sabéis que eso no esta bien, en un orfanato? Aquí tenemos unas normas que debéis respetar y una de ellas es que no… por encima de todo ¡¡NO HABRA PELEAS!!-Chilló en un tono muy enfadado y apretó con gran fuerza nuestros hombros, lo que nos hizo gritar de dolor.

 -¡¡Pare, pare!! ¡¡Lo sentimos!!-Soltó Tomy

-¡¡Déjenos irnos no volverla a repetirse!!-Chillé yo

-¿Me lo juráis jovencitos?-Dejó de apretar y no contestamos-¿¡Me lo juráis!?-Volvió a apretar.

-¡Si!-Gritamos ambos a unísono. 

-Bien, en ese caso podéis iros ¡Ah! ¡Nazan! La próxima vez que des problemas, tanto en el comedor como en algún otro lado, serás castigado severamente-Se volvió a sentar en su asqueroso sofá.

-Si señor.


Salimos de la sala y nos dirigimos a la calle, en silencio, sin hablar de lo sucedido ni de nuestros gritos que demostraban todo menos valentía. Cuando andábamos por las calles Tomy abrió su bocaza.


-Aunque eres mas valiente que yo ¿eh? ¿Por eso gritas como una nenaza?-Se rió.

-A mi me ha pasado una vez, a ti ya van dos, al menos desde que llegué hace poco.


Me miró con rabia y dijo algo en bajito que yo no entendí.


-¿Qué dices? No te oigo

-¿A que no hay narices de echar una carrera por el bosque?-Soltó dudoso.


Le miré muy atento, tanto él como yo sabíamos de la existencia de aquel gnomo, y la del hombre del pozo, por el cual teníamos que pasar. 


-¿No sería mejor investigar primero al camarero?


Tomy sonrió y asintió con la cabeza. Nos dirigimos a la cafetería y nos sentamos en una mesa cerca de la barra y escuchamos cada conversación que tenía con los clientes el camarero, nada parecía sospechoso hasta que entró el director, el camarero nos miró de reojo y sonrió de forma tétrica, nos distrajimos y ambos desaparecieron.

 
-¿Dónde se han metido?-Pregunté

-No lo se pero creo que es momento de ir a nuestra carrera ¿Tienes narices?


Salimos de la cafetería y suspiré, creo que simplemente acepté por honor


-Vale

-Vas a perder Nazan.
 
-Muy gracioso. ¡Ya veras como te gano!


Después de unas horas llegamos al pozo, lo ignoramos y fuimos directamente al principio del bosque, que se abría paso nada mas finalizar las casas de la derecha.


-¿Prepara…?-Sonó algo detrás.


Nos giramos y vimos a Santi, con los ojos rojos acercándose al pozo, susurrando aquella canción tan aterradora:


‘‘Todo es oscuro en la eternidad
   Ya voy contigo Papa
   La muerte me llama
   La tristeza se aleja
   Mi corazón se para
   Todos moriremos con ellos’’


-¡¡¡¡NO!!!-Gritamos los dos a la vez corriendo hacia él y empujándolo contra el suelo.


Santi no dejó de dar puñetazos e intentar soltarse, con aquellos ojos que daban tanto miedo… en unos segundos el hombre de negro nos observaba de pie, sobre el pozo.


-Soltad a mi presa-Dijo ofendido

-¿Tu presa? ¡Es mi amigo!-Grité, sin saber de verdad si esto era cierto.


Me levanté, dejándole el trabajo de sujetarle a Tomy y agarré una barra metálica que había en la puerta de una casa, al encapuchado le apareció una espada. Estaba muy seguro de mi mismo y lo que sentía no era ira ni odio, solo quería salvar a mis amigos y punto.


-¿Quieres pelear muchacho?

-Si tienes lo que hace falta si-Añadí seguro de mi mismo
 
-Entonces tus deseos son ordenes.


Se acercó de un salto, dando un giro de 380º y golpeó con una estocada. Me defendí como pude, levantando la barra de metal que se partió por la mitad, agarré los dos trozos, desde la punta hasta el final cogiéndolos al revés (en vez de la punta hacia arriba hacia abajo) y me alejé un poco, otra vez ese olor a lentejas, sin duda era él.


-Estas perdido-Se río

-¡¡Tu puedes Nazan!!-Gritó Tomy, lo cual me sorprendió.


El enemigo volvió a saltar sobre mi pero, esta vez, con una velocidad sobrehumana le esquivé y golpeé su tripa con la barra de hierro de la mano derecha, haciéndole soltar un gritó. Vi como escupía sangre y sonreí, no era tan difícil. Comenzó a lanzar estocada tras estocada mientras yo iba parándolas usando una mano cada vez. Me arrinconó contra una casa y golpeó con todas sus fuerzas, me lancé ágilmente al suelo con una voltereta y golpeé su espalda.


-¡Deja a Santi en paz!-Chillé lleno de fuerzas al poner un pie sobre su espalda y quitarle la espada.

-¿Quién demonios eres tu?-Gritó él, fuera de si.

-¡Soy Nazan! ¡El cazador de secuestradores!-Me lo inventé para asustar-Dile a tu jefe que nos deje en paz o terminaremos con vosotros.

-¿Jefe? No sabes de lo que hablas, no sabes que pasara ¡Eres solo un niño!- 


Se volvió a levantar y continuó dando estocadas, una de ellas me golpeó en el hombro lo cual me hizo chillar. Tenía un trozo del hombro desgarrado y sangrando, dolía bastante, él enemigo se río y desapareció. Me giré hacia mis dos compañeros, pero Santi ya no estaba.


-¿A dónde ha ido?

-Al orfanato, el hechizo se deshizo. –Suspiró-Oye… has sido muy valiente Nazan pero… ¿Cazador de secuestradores? ¿Enserio no se te ha ocurrido nada mejor que esa gilipollez?-En un tono burlón

-Cierra el pico, al menos por ahora, te acabo de salvar la vida.

-Bueno, si claro, no sabemos si nos habría atacado de nuevo o solo se hubiese llevado a Santi.

-Da igual, te he salvado y punto.


Me tapé la herida con un trapo y comenzamos a andar hacia el orfanato, después de acordar dejar la carrera para otro momento y cuando estábamos entrando Tomy me paró.


-Estas herido, vamos a la enfermería-Dijo. Le sonreí y asentí.


Entramos a la enfermería, era grande y blanca con un montón de botiquines y sus enfermeras, tan blancas como las paredes, parecían siniestras y diabólicas. Les dijimos que me había caído y me había rozado con una piedra en la calle, me curaron el hombro derecho y la frente, volvimos a nuestras habitaciones y miré a Tomy.


-Oye, mañana la carrera ¿vale?

-Claro…


El director se acercó por el pasillo y nos miró.


-¿Volvéis ahora de la calle? ¿Sabéis que hora es? Parece mentira que no te sepas aun los horarios Tomy.

-Perdón señor-dijo él.

-Nada de perdón, id al aula de castigo.


Ambos suspiramos y seguí al bocazas hasta aquella pequeña sala de mesas de marfil y paredes rojas, como la sangre. Estuvimos allí cosa de dos horas, escribiendo una y otra vez las normas del orfanato, hasta que la cabeza estuvo apunto de estallarnos. Otra parte del castigo fue dejarnos sin comer y limpiar los pasillos y las aulas después de que todo el mundo se acostase, algo inhumano para mí, claramente. Mientras limpiábamos hablamos largo y tendido sobre todo lo sucedido. Ya estábamos muy seguros de que el hombre de la cafetería era el encapuchado, pero no sabíamos que pintaba el director en todo esto. Probablemente tendrían un trato y un plan secreto que llevaba el director, dado que cuando empezó todo el secuestrador tenía solo nueve años. A lo mejor el solo era un mandado, pero aun así también era muy cruel. Sentí repugnancia al pensar en que al principio me caía bien, la gente así no se merece vivir.


-Creo que no deberíamos volver a saltarnos las normas-Dije después de pensar un rato.

-¿Acaso tienes miedo Nazan?

-No, pero esto es inhumano.

-Retenernos en este apestoso lugar también lo es, además al resto no les castigan, creo que ese director la tiene tomada con nosotros dos, buscara escusas para castigarnos, estoy casi seguro de que hará todo lo posible para que no salgamos y estropeemos su plan perfecto y maquiavélico.

-Ya… ¿Has visto como nos mira?

-Es como si quisiese matarnos...

-Y… ¡Oye! ¿Cómo sabe que estábamos fuera…?-Me levanté

-Pues porque… oye es verdad, el venia de su despacho y nos pillo en las habitaciones.

-¿Crees que nos espía?-Pregunté

-Creo que es algo peor que eso.


Tomy me miro con mucho miedo y escuchamos algo detrás, nos giramos y tragamos saliva, paralizados de miedo, era el director y el camarero de la cafetería.


-¿Qué pasa niños?-Dijo el camarero-¿Cumpliendo condena? Fui yo quien aviso a vuestro jefe que andabais fuera, os vi pasar por delante de la cafetería


Y ahí metió la pata, nosotros no habíamos venido por el camino que pasaba por allí. Tomy me miró y entonces estuve seguro, había que delatarle.


-Nosotros no hemos pasado por ahí. A demás, lo sabemos muy bien, ¡Tú provocas las desapariciones! ¡Director él es el culpable!-Grité

-¿Estas acusando a mi amigo, Nazan? Acusar es algo muy grave, y no tenéis pruebas-Se río estrepitosamente.

-Pero…-Ahí estaba claro que eran aliados


Tomy tiró de mi brazo. Era verdad, debíamos investigar más y contárselo a la policía, el director estaba de su lado, ya no había duda.


-Hemos terminado, nos vamos-Dijo el bocazas.


Fuimos hacia las habitaciones y quedamos al día siguiente en el comedor, por la mañana. Entré y me encontré con los ojos de Luna.


-Lo sé todo.-Dijo.


Santi también estaba mirando y me vi obligado a contarles todo, se unieron y yo suspiré, no debería haberlo hecho, a lo mejor Tomy se enfadaba, pero era mejor cuatro que dos, a demás Santi había dicho que nos debía la vida, así que no podíamos negárselo. Lo único que no les conté fue las sospechas sobre el director y el hombre de la cafetería, solo les hable de los encontronazos con el encapuchado, nada más. Me puse el pijama y me dormí. Esta vez soñé que era un héroe de leyenda, que salvaba el mundo con sus dagas, fue algo muy acogedor.